El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) en Estados Unidos publicó en 'Molecular Psychiatry' que las personas con trastornos por abuso/adicción a las drogas, las cuales constituían el 10,3% de la población total del estudio, representaban el 15,6% de los casos de la COVID-19 como resultado de analizar las historias clínicas electrónicas no identificables (HCE) de millones de pacientes del país.

 

A raíz de estos resultados los investigadores solicitan el desarrollo de planes de acción para ayudar a los adictos a protegerse de infecciones y resultados. El análisis puso también de manifiesto que aquellas personas con un diagnóstico reciente registrado tenían más probabilidades que los que no tenían de desarrollar COVID-19. Precisamente fue más fuerte para el trastorno por consumo de opioides, seguido del trastorno por consumo de tabaco. Las personas con un diagnóstico al mismo tiempo tenían más probabilidades de experimentar peores resultados de COVID-19 (hospitalización, muerte) que las personas sin estos trastornos.

 

La doctora Nora D. Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) relata, "los pulmones y el sistema cardiovascular a menudo están comprometidos en personas con TUS (trastorno por consumo de sustancias), lo que puede explicar parcialmente su mayor susceptibilidad al COVID-19".

 

"Otro factor que contribuye es la marginación de las personas con adicción, lo que les dificulta el acceso a los servicios de atención médica. Es responsabilidad de los médicos enfrentar los desafíos únicos de cuidar a esta población vulnerable, tal como lo harían con cualquier otra persona de alto riesgo grupo".

 

Las historias clínicas electrónicas no identificables (HCE) que se analizaron formaban un compendio de más de 73 millones de pacientes, de los cuales más de 7,5 millones habían sido diagnosticados con un TUS en algún momento de sus vidas. Un poco más de 12.000 fueron diagnosticados con COVID-19, y alrededor de 1.880 tenían un diagnóstico de trastorno por drogas y COVID-19 registrado. Los tipos de adicción a las drogas investigados en el estudio fueron tabaco, alcohol, opioides, cannabis y cocaína.

 

Las personas que sufren trastornos por consumir drogas son más sensibles al COVID-19 y a sus consecuencias

 

Los efectos de complicación de estos pacientes fueron visibles en el aumento de las consecuencias adversas del COVID-19. Las hospitalizaciones y las tasas de muerte de los pacientes con COVID-19 fueron elevadas en estas personas en comparación con las que no lo tenían dependencia a las drogas (41,0% frente a 30,1% y 9,6% frente a 6,6%, respectivamente).

 

Además, los afroamericanos con un diagnóstico reciente de trastorno por uso de opioides tenían cuatro veces más probabilidades de desarrollar COVID-19, en comparación con los blancos. Los resultados mostraron que la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades renales, que son factores de riesgo de COVID-19, eran más frecuentes entre los afroamericanos que entre los blancos con trastorno por consumo de opioides.

 

Los investigadores remarcan la necesidad de detectar y tratar los TUS como parte de la estrategia para controlar la pandemia. Es necesario realizar más investigaciones para comprender mejor cuál es la mejor manera de tratar a las personas con TUS que están en riesgo de contraer COVID-19 y asesorar sobre cómo evitar el riesgo de infección.